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Ignatius nació en una granja en las afueras de Florín. Sus principales pasatiempos eran comer panceta y atormentar al muchacho que vivía con él: "Puto inquilino, abrillanta mi silla de montar. Quiero ver mi rostro reflejado en ella."

martes, marzo 18, 2008

Huyendo

Desde hace un par de meses tenemos asistenta nueva en casa. La verdad es que fue un golpe inesperado cuando nos dejó la anterior. Llevaba varios años currando en casa y, aunque suene a tópico, era casi una más de la familia. Aparentemente, había encontrado un curro de jornada completa, que le venía de puta madre. Me alegré sinceramente de su mejora laboral, pero al cabo de unos días me entraron las dudas. ¿Sería un nuevo trabajo el verdadero motivo de su cambio o existiría otro?

Mi talante, habitualmente confiado y despistado, ha sufrido una mutación en el último par de años, lo que me hace plantearme que a J (la llamaremos así) le ha podido pasar algo parecido. ¿Qué otra motivación pudo hacer que J decidiese cambiar de aires? La respuesta acudió a mí en milisegundos, con artículo, nombre y apellido: el puto inquilino.

Es cierto que J nos profesaba a mi familia y a mí un gran afecto, pero el puto inquilino es demasiado. Si es duro convivir con él, no quiero ni imaginarme lo que puede ser tenerlo como jefe. Tardamos más de tres meses en encontrar una sustituta de J que, casualmente, viene a limpiar los martes.

Esta mañana, el despertador me ha devuelto la consciencia a las 9:15 AM. Un par de minutos después he escuchado los penosos lamentos de el puto inquilino, cuando abandonaba nuestro hogar para ir a currar. Con una sonrisa he disfrutado de este momento mágico que me proporciona la vida y, mucho más feliz, he decidido volverme a dormir, dando las gracias por mis prolongados momentos vacacionales (sólo enteramente disfrutables si el puto inquilino está currando). Y, de repente, ha acudido a mí la imagen de R (la nueva asistenta), llegando a las 2:00 PM y encontrándome en casa. Mi gozo en un pozo. Con él, mi sueño reparador.

No he podido afrontarlo. Comprendedlo, la fuerza de la costumbre, unida a mi descomunal capacidad para la resignación y la aceptación de las calamidades han hecho que mi vida sea llevadera, a pesar de la irrupción en la misma de el puto inquilino. Pero una cosa es soportar sus miserias y otra muy distinta justificarlas. Sencillamente, no me he atrevido a enfrentarme a los ojos acusadores de R, pensando que el horror de mi casa pueda tener algo que ver conmigo o que las licenciosas costumbres de el puto inquilino pudieran gozar de mis simpatías, connivencia o complicidad.

Así que he tenido que huir. He encontrado a un buen amigo que ha aceptado que le invitara a comer (20 euros), aunque entraba a trabajar a las 3:00 PM, por lo que me he ido a un Crisol (54,90 euros) para hacer tiempo hasta las 4:00 PM, momento en que empezaba la sesión de cine (7 euros) que he decidido ir a ver, para hacer tiempo, mientras R limpiaba. A la salida del cine, he comprobado con desasosiego que la hora era todavía peligrosa (las 5:35 PM), así que he disfrutado media hora en una tienda de delicatessen , donde he adquirido medio kilo de queso curado de leche de nutria (19,21 euros).

La tarde me ha salido por un pico, pero he comido unas acelgas cojonudas, tengo cuatro libros de aspecto estupendo (el último de Trueba, uno de cuentos eróticos de Roal Dahl, una novela de viajes en el tiempo de Joe Haldeman y uno de charlas científicas de Punset), he visto una película muy bonita (Juno, que hasta me ha sacado un par de lagrimitas) y el queso tiene un aspecto espectacular (tendré que esconderlo para que el puto inquilino no lo mancille (no es por mal rollo, su aspecto de nutria anoréxica (hablo de el puto inquilino, no del queso) me hace pensar que si lo consume podría estar perpetrando un acto similar a la antropofagia)). Pero por encima de estas consideraciones consumistas, la buena conciencia no tiene precio.

3 Comments:

Anonymous eltrape said...

No seré yo quien especule sobre las razones de J para cesar en su trabajo(no ocultaré que comparto las sospechas de Ignatius). De lo que no me cabe duda es de que R no tardará en exigir un sustancioso complemento salarial por tener que tratar con un ser de tan dudosa naturaleza como el Puto Inquilino. Al tiempo...

6:50 p. m.  
Blogger Ignatius said...

No negaré que comparto sus certezas... Respecto a la naturaleza de el puto inquilino es usté más que prudente al calificarla sólo de dudosa.

7:26 p. m.  
Anonymous eltrape said...

Prudencia es mi apellido.

12:30 p. m.  

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